La sala, parecía más pequeña, ahora.
Era como si, las paredes se hubiesen, echado encima.
El aire, era insuficiente, para todos.
Lucas no apartaba su mirada, de Daniel, en absoluto.
El arma.
El sistema.
El control.
Todo, estaba en sus manos, ¡claro!
—Baja eso— dijo Lucas con, una voz firme, aunque tensa.
Daniel inclinó un poco la cabeza.
—¿Y perder, la ventaja?
Negó suavemente...
—No.
Valeria dio, un paso adelante.
—Esto no tiene, ningun sentido.
Daniel, la miró.
—Sí lo tiene.
—No — insistió, e