El mensaje persistía allí en la pantalla.
Quieto.
Íntegro.
Tal como una firma.
“Gracias por abrir la puerta. ”
Nadie hablo.
Puesto que todos comprendieron la misma cosa al instante.
Esto ya no era juego de Daniel.
Nunca lo fué.
Lucas fue el primero en reaccionar.
—¿Quien mas sabia?
Su voz, era baja.
Peligrosa.
Daniel no desviaba sus ojos de la pantalla.
—Nadie.
Karev soltó una risa sin chiste.
—Eso, ya no es creíble.
Daniel, apretó la quijada.
—No estaba en el sistema.
Sofía corrigió.
—Eso no s