La lluvia golpeaba el parabrisas con fuerza suficiente para convertir la carretera en una cinta borrosa de luces y sombras.
Lucas no reducía la velocidad.
El motor del coche rugía mientras atravesaban la ciudad.
Valeria miraba el teléfono una y otra vez, como si el video pudiera cambiar si lo observaba lo suficiente.
Pero siempre era el mismo.
La sala oscura.
El pasillo silencioso.
La puerta abriéndose.
—Acelera —susurró ella.
Lucas no respondió.
Sus manos estaban firmes sobre el volante, pero