El apartamento estaba en silencio, roto solo por el suave sonido del niño que dormía profundamente. Valeria se sentó en el sofá, abrazando sus rodillas, mientras repasaba mentalmente los acontecimientos recientes. Cada pequeño gesto de Lucas con el niño la había dejado vulnerable, pero también aliviada. Su corazón sabía que podía confiar en él, aunque su orgullo aún le impedía admitirlo.
Lucas, frente a la ventana, observaba las luces de la ciudad mientras repasaba estrategias. Marcelo no dormí