El día había comenzado con un aire extraño en el apartamento. El niño había despertado temprano, como si supiera que la tensión no era solo de los adultos, sino que algo estaba por suceder. Valeria lo arropó con suavidad, intentando mantener la rutina como si nada cambiara. Cada sonrisa que ofrecía al pequeño era también un recordatorio de que debía protegerlo, de que cada paso que daba podía ser observado por Marcelo.
Lucas estaba en la sala, revisando correos y documentos de la empresa. Cada