La mañana comenzó con un ambiente tenso en la oficina principal de la empresa. Los empleados caminaban con cautela, sintiendo que algo no estaba bien. Lucas entró con paso firme, pero su mente no descansaba. Sabía que Marcelo había escalado su juego; ahora no eran simples movimientos indirectos ni rumores: estaba atacando directamente las operaciones de la empresa.
Valeria lo acompañaba en silencio, atenta cada gesto y a cada reacción apenas perceptible de los empleados mientras, juntos, examin