El sonido de los vehículos no dejaba espacio para interpretaciones. No era un motor aislado, ni dos patrullas coordinadas, ni siquiera una operación pequeña mal disimulada. Era una presencia completa avanzando por la ciudad, ocupando calles, cerrando rutas, respirando en bloque como si el entorno les perteneciera.
Karev fue el primero en moverse, como siempre que la situación dejaba de ser teórica.
—Nos rodean.
Sofía ya tenía el dispositivo en las manos antes de que terminara la frase. Sus dedo