Hyeon
Me duele todo.
La cabeza, el hombro izquierdo, las costillas, incluso músculos cuya existencia desconocía hasta ese momento. Un dolor sordo recorre cada centímetro de mi cuerpo, recordándome el accidente una y otra vez.
Hago una mueca y suelto un gemido ahogado. Un dolor punzante me atraviesa la cabeza, como si alguien golpeara mi cráneo desde dentro.
Las siguientes horas transcurren lentamente. Entre el efecto de los analgésicos y el agotamiento, me quedo dormido varias veces, aunque nun