Adela
—Quizá debería presentar una queja a tu jefa—dice arrastrando las palabras.
Durante un instante se hace el silencio y empiezo a pensar cómo puedo salir de este problema en el que yo sola me he metido.
Sus ojos permanecen clavados en los míos durante unos segundos. Entonces, para mi absoluta sorpresa, una carcajada grave y sincera escapa de su garganta.
Parpadeo, desconcertada.
—Pensé que me iría de aquí sin conseguir que perdiera la compostura... pero, al final, lo he logrado.
Y entonces s