Adela
No podía quedarme quieta. Daba vueltas por la sala de espera una y otra vez, retorciéndome las manos mientras intentaba ignorar el nudo de nervios que tenía en el estómago.
No me lo puedo creer: el señor Kang cree que soy su pareja…
Mi mente iba a mil por hora, imaginando todos los escenarios posibles. Él podría poner fin a la relación alegando que no se acuerda de mí… Si, eso sería genial. O quizás podría dejarlo yo… diciendo que ya no era el mismo de antes. Pero tendría que esperar a qu