ADELA
Cuando entro en el departamento, lo primero que veo es la mesa preparada para la cena y, después, a Hyeon sentado frente al ordenador. Al escucharme, levanta la mirada y se pone de pie, y tengo que contener una sonrisa al verlo así.
Lleva un conjunto mucho más informal que de costumbre, y, de alguna manera, eso lo hace todavía más guapo. Se acerca sin decir nada, me rodea con los brazos y me besa antes de deslizar las manos hasta mis caderas y atraerme contra él.
Sonrío contra sus labio