ÁngelaEl ascensor parece volverse más pequeño de golpe y siento que los segundos pasan muy lentos.Sostengo su mirada al principio, pero pronto la seguridad se me rompe y me invade el arrepentimiento.Suelto una risa breve, nerviosa, casi fuera de lugar. ‘Da igual’, pienso, desviando la mirada. Si me rechaza tampoco pasa nada. Total… no lo voy a volver a ver. El silencio se estira un instante más y, cuando levanto la vista, descubro que él me está mirando de arriba abajo, sin prisa, con una calma que me descoloca por completo. Da dos pasos hacia el panel y pulsa el botón de parada del ascensor.—Sí —responde al fin. El corazón se me detiene durante un segundo… y, al siguiente, empieza a latir con tanta fuerza que siento que va a salírseme del pecho.Me quedo quieta, sin saber qué hacer conmigo misma.—Pero antes de nada… hay algunas cosas que debes saber sobre mí.—Dime… —digo, un poco nerviosa, sin saber por dónde me va a salir.—Tranquila… Solo voy a aclarar algunos aspectos an
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