ÁngelaHe de admitir que, al día siguiente, después del trabajo, esperaba volver a encontrarme a Gabriel. Incluso me pasé por el bar con la excusa de tomar algo, solo para comprobar si estaba allí, pero no fue así.No era solo el recuerdo del sexo, ni la intensidad de lo que había pasado entre nosotros. Era algo más difícil de explicar. Gabriel me había hecho deseada otra vez, capaz de olvidar por unas horas todo el desastre en que se había convertido mi vida. Después de semanas sintiéndome humillada, engañada y completamente insuficiente, aquella noche había sido como tomar aire después de demasiado tiempo bajo el agua. Cuando no lo encontré, tampoco me sorprendió demasiado. Después de todo, Gabriel bien podía haberse alojado en el hotel solo por una noche. Una noche, me picó la curiosidad y el valor suficiente para buscarlo por internet, sin imaginar que aquel hombre era mucho más importante de lo que pensaba.Gabriel no era un desconocido cualquiera.Gabriel Whitemore, el reconoc
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