SAMUEL
Los días han pasado rápido.
Tan rápido que apenas me di cuenta de cómo las semanas se convirtieron en meses. El calendario en la pared del garaje tiene más marcas, más fechas de ensayos, más compromisos con Carlos y la grabación. La banda avanza. La vida avanza. Pero yo sigo en el mismo lugar.
Valeria no me ha escrito. Ni un mensaje, ni una llamada, ni una señal de que existo para ella. Sigue con su vida, con mi padre, su proyecto en Cartagena, con su cuento de hadas.
Y lo peor de todo e