DAMIAN
Son las diez de la mañana.
Bajo las escaleras ajustándome el nudo de la corbata, con la mente ya puesta en la reunión. Valeria está en el estudio, inclinada sobre los planos con esa concentración que siempre me ha parecido tan atractiva.
—¿A dónde vas tan elegante? —pregunta, sin levantar la vista.
—Tengo una aburrida reunión con Andrés y los abogados —respondo, acercándome.
—Me encanta que te hagas cargo de esa parte pesada.
—Andrés es mi mejor amigo —digo, con una sonrisa ensayada—. Y