VALERIA
Los inversionistas me contactaron al día siguiente de que desperté en el hospital. No perdieron tiempo. Habían estado en contacto con mi padre y con Samuel desde el día del incidente, desde aquella noche en que caí en el salón con el vestido blanco y los ojos cerrados. Ellos cubrieron los gastos del hospital, los que el seguro no alcanzaba a pagar, y siguen pagando por mis terapias, por las sesiones de rehabilitación, por los medicamentos que aún tomo para controlar los mareos.
Y hoy e