*—Antonella:
La revelación de Max la dejo perpleja.
Un embarazo… Un aborto…
Sus manos temblorosas volaron a su vientre.
No. No, no podía ser.
Era imposible.
No obstante, su mente comenzó a atar los cabos sueltos. Los mareos, el cansancio extremo, los cambios en su apetito… Todas las señales estaban ahí. Solo que nunca les prestó atención.
Un sollozo ahogado escapó de su garganta, pero se lo tragó, apretando los dientes con fuerza.
No podía ser verdad…
¡No podía ser verdad!
Cerró los ojos