Dicen que todo comenzó antes de que Isela y Cayden nacieran, antes incluso de que la primera versión del Proyecto Alfa tomara forma definitiva.
En esos días, cuando el Consejo todavía parecía un grupo de científicos idealistas y no una maquinaria política corroída por el miedo, había un nombre que se repetía en pasillos, informes confidenciales y conversaciones en voz baja: Viktor Armand.
De él hablaban como se habla de una sombra que alguna vez tuvo cuerpo. Era un hombre brillante, demasiado b