Misiones Imposibles.
El suelo bajo sus pies no existía. O tal vez sí. Livia no estaba segura.
La luz blanca del laboratorio seguía encendida dentro de su cabeza aunque ya no estuviera allí. Parpadeaba en la parte interior de sus párpados, como un recordatorio constante de que algo había cambiado, roto, o reconfigurado.
“Objetivo primario: localizar a Isela.”
La orden se repetía con un tono metálico y ajeno, una voz sin dueño. Era como tener un zumbido clavado en el cráneo. Una voz sin emoción que no toleraba la des