El Reencuentro.
El asfalto se extendía hasta donde alcanzaba la vista, una línea gris que cortaba el paisaje como una cicatriz interminable.
El sol caía detrás de los árboles con lentitud cansada, tiñendo de naranja el cielo y de sombras largas la carretera.
La camioneta que avanzaba por ella parecía un fantasma: vieja, desvencijada, con el motor que rugía de forma irregular, como si en cualquier segundo fuera a apagarse.
Damian manejaba con los ojos ardiendo por el agotamiento. Llevaba dos días sin dormir; do