El Consejo Toma Forma.
El salón principal del Consejo no estaba diseñado para reuniones; estaba diseñado para intimidar. Cada superficie parecía haber sido elegida para reflejar no solo luz, sino también cada duda, cada grieta moral, cada contradicción de quienes se sentaban alrededor de aquella mesa circular que había visto más secretos que resoluciones.
El techo alto amplificaba cualquier sonido, incluso el roce de una hoja, como si el edificio en sí quisiera recordarles que nada allí era verdaderamente privado.
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