Donde Todo Parece Funcionar.
La ciudad apareció sin aviso, no emergió entre distorsiones ni fragmentos incompletos como las anteriores. El punto ciego no la mostró como una herida abierta, sino como una imagen nítida, casi serena.
Isela sintió el cambio de inmediato, aun antes de entenderlo: algo en su cuerpo se relajó sin pedir permiso.
Calles limpias, tránsito ordenado, personas caminando con paso firme, sin miradas erráticas, sin ese gesto perdido que había aprendido a reconocer en las escenas anteriores. No había grito