Cayden.
El aire afuera era frío y húmedo cuando salieron del taller. El asfalto reflejaba la luz de los postes como espejos rotos. El sonido de sirenas lejanas vibraba entre los edificios, acercándose. Damian iba al frente, la pistola todavía en la mano. Leo cargaba la mochila con el cuaderno y el dispositivo, la mirada clavada en el suelo. Isela se sentía como si todavía tuviera la luz azul pegada a los ojos.
Selena se había quedado atrás, inconsciente, atada con los cables del almacén. Había sido la ú