La Gran Gala Benéfica en el Centro de Convenciones de la ciudad era el evento social más importante del año. Los salones, iluminados por majestuosas arañas de cristal y decorados con arreglos florales sobrios, reunían a la élite financiera, política y diplomática del país. Valentina y Sebastián caminaban entre los invitados con la elegancia impecable de quienes no tienen nada que demostrar; la Fundación Esperanza y Redención era el proyecto estrella de la noche, y los aplausos hacia Valentina e