El primer invierno tras el nacimiento de la pequeña Elena se anunció en el valle con un descenso abrupto de las temperaturas y una nevada densa, constante e inusual para la región. Desde las primeras horas de la madrugada, los copos cayeron sin tregua sobre las colinas, cubriendo las hectáreas de jardines, los rosales dormidos y los senderos de piedra de la residencia Castellanos con un manto blanco, espeso e impecable. El murmullo habitual del viento entre las copas de los árboles cedió su lug