El cielo sobre el Valle del Corazón se había oscurecido de manera inusual, como si la propia naturaleza comprendiera que aquel día marcaría un punto de inflexión irreversible. Los últimos rayos de sol luchaban por filtrarse entre nubes que se arremolinaban con un ritmo casi consciente, iluminando destellos de tormenta y sombra sobre la tierra maltrecha por las batallas recientes. Kael y Ainge se encontraban al borde de la meseta central, rodeados de guerreros de Skarn y hechiceros de Lirien, to