El amanecer no llegó como debía.
No hubo transición suave entre la noche y el día, ni ese momento delicado en el que la luz se filtra tímida entre las sombras. El cielo simplemente aclaró de golpe, como si alguien hubiera retirado un velo pesado con un gesto brusco. La grieta había desaparecido, pero su ausencia era casi tan inquietante como su presencia anterior. El aire seguía vibrando con un pulso residual, una especie de eco emocional que hacía que cada sonido pareciera llegar un segundo ta