El cielo sobre el Valle de las Sombras se había vuelto gris y pesado, como si la misma atmósfera estuviera conteniendo la respiración. Kael y Ainge regresaban de la primera prueba de los sellos, caminando entre los guerreros de Skarn y los magos de Lirien que seguían recuperándose del choque de energía. Cada paso era medido, cada mirada una evaluación silenciosa de aliados y posibles traidores. La Ceniza vibraba débilmente en el bolsillo de Ainge, un recordatorio constante de que la amenaza anc