El aire de Lirien estaba cargado de tensión cuando Ainge y Kael regresaron a la capital, un viaje silencioso que los unía más allá de la diplomacia y el deber. La Ceniza había hablado, y aunque la prueba del Corazón del Valle había terminado, sus efectos resonaban en cada fibra de sus cuerpos y en cada pensamiento. La información que habían obtenido no era solo conocimiento: era advertencia, desafío y oportunidad.
Ainge no podía ocultar su inquietud. Mientras Kael descansaba en silencio, con Vi