7. Bajo la misma lluvia
El ascensor se detuvo en el lobby con un suspiro metálico. Fran no se movió. Tampoco yo. Afuera, el ruido de la ciudad nos llamaba, pero dentro de ese espacio reducido, el aire era distinto… más espeso, como si supiera que estábamos a punto de decir algo que no debía decirse.
Él bajó la mirada primero.
—Nos vemos mañana —dijo, y su voz sonó más baja de lo normal.
Asentí, sin confiar en que las palabras no me traicionaran. Caminamos hacia la salida. La puerta giratoria lanzó un gemido leve cuand