Horus se preparaba para su salida. La llamada de Senay había sido un bálsamo para su alma herida. La felicidad era visible en cada uno de sus movimientos. No había tiempo para la rabia contra la prensa o los escándalos; por fin, Senay le había dado una oportunidad de aclarar las cosas y no dejaría nada fuera. Había acomodado toda su agenda para que ella fuera su centro esa tarde, cancelando la junta directiva y silenciando el teléfono. Quería llegar a esa playa con la calma de un hombre que sab