Mientras Deborah llevaba a cabo el plan maquiavélico, en pleno vuelo se encontraban Robert y su nervioso amigo Roderick, quien no paraba de agitar sus piernas en señal de su creciente ansiedad.
_ Vamos, ¿puedes calmarte un poco? Aún queda una hora para llegar y tu inquietud me estresa.
_ Eso intento, pero no puedo, ¿qué tal si llegamos tarde, eh?
_ Si eso sucede, entonces no hay nada que hacer, se hizo lo que se pudo y punto.
_¡Ah, no puedo conformarme con eso!
_¡Pues tendrás qué!
_ Robert.
_¿