Mientras los tres jóvenes iban de regreso a casa en el avión privado de AFYA, reinaba el silencio entre los pasajeros, así que Robert decidió dejar a solas a sus compañeros, pues sabía que necesitaban hablar.
_¿Saben qué es curioso? No murió nadie hoy y pareciera que estuviésemos celebrando un funeral, este silencio me agobia, así que iré a hacerle compañía al piloto.
_ Vaya, no puedo creer que sacáramos de esta cabina al más fastidioso del grupo sin tener que esforzarnos.
_ Roderick -dijo la