_¡Ay Dios mío, voy a llamar a una ambulancia! -gritó la madre de la víctima.
En la iglesia había conmoción por lo sucedido y la risa incontrolada de Rossetti dominaba en el lugar, poniéndole los pelos de punta a los presentes.
_ ¡Tienes lo que te mereces! ¡Ahora sabes lo que se siente estar en desventaja!
_ Ya veremos cuanto te dura la suerte -le dijo Menzies, quien la hizo soltar el arma y la sujetó con más firmeza de la necesaria, haciendo que se quejara de dolor. Eso es, sigue resistiéndote