En la casa del morocho, se encontró desayunando con una Lina ausente. El morocho la miraba con atención, pero ella no se percataba de lo que sucedía alrededor. Lina estaba perdida en sus pensamientos, en aquellos, que una y otra vez la llevaban a la escena vivida en la oficina de Alex, de a rato su ira renacía y de a rato renacía su tristeza.
—La llevo a Aye a la escuela, ¿quieres? —habla Gaby, pero Lina estaba tan perdida en sus recuerdos y cavilaciones que no lo escuchó—. Lina —le llama atenc