Como un gato perezoso comienza a ronronear y desperezarse con suavidad, saliendo de su estado de sueño para volver a la realidad de un nuevo día. Un calor humano que emana a su lado la hace identificar el lugar en donde se encontró; Era una cama, sí, pero no era su cama, se trataba de la enorme cama redonda ya su lado dormía plácidamente el hombre más espectacular que ella haya visto en su corta vida. Ian la envolvía con sus grandes brazos, su pecho estaba pegado a la espalda de la chica, sus piernas entrelazadas, su cabeza escondida en la nuca de ella regalándole su caliente y pausada respiración. Podía sentir cada extremidad masculina pegada a ella, eso la hizo recordar la noche que habían pasado, todo lo que él hizo y todo lo que le hizo a ella; Ese pensamiento la forjó a sonreír con picardía, había partes de su cuerpo que emitían un lindo y dulce escozor que, sin proponérselo le causaban placer. Con esos recuerdos, sensaciones y pensamientos comenzaron, con mucho cuidado, a levant