Al salir del trabajo, Sofi iba decidido a hablar con Ian; su estómago era una bola de nervios, no sabía cómo comenzar a hablarle y no sabía si él estaba dispuesto a escucharla, pero de lo que sí estaba segura, era que quería ir y verlo, no iba a dejar pasar más tiempo. Sus miedos se propagan al igual que su dolor de estómago. ¿Qué le diría si le pide alguna explicación más adentrada de su vida? ¿Estaba preparada para contarle todo? ¿Quería que supiera quién era en realidad? Esas preguntas y más, iban pululando en su cabeza estresándola cada vez más; la vergüenza de contar su vivencia la tormenta a más no poder. Sin embargo, se disponía a no darle importancia, no se iba a dejar vencer por sus miedos, ni por sus nervios e inseguridades. Está segura de contarle respecto al hijo que está esperando. Es la única certeza que tiene, quizás, de esa manera, podría calmar la marea de mierda que se encontraba debajo de ellos.
En cuanto estuvo en la dirección que Gaby le había dado, se quedó parad