—Fer, podríamos ir a otro lugar con más clase —dice escrutando el lugar. Sin duda a Lina le empezó a hervir la sangre, pero se mantuvo con calma.
—Faltaba la rubia plástica para gritar “bingo” —murmura Tony por lo bajo para que solo escuchen ellas tres y no la pareja de Cosmopolitan que se posaba frente a ellos.
—Me gusta aquí —responde el hombre sin quitarse los ojos de Lina.
—Atiéndanlos. Voy a dejar la cartera —indica Lina sin dedicarle ninguna mirada más a la parejita de ficción.
—¿Qué les