El morocho llega al hospital en donde tenían en revisión al padre de Mateo, era el mismo hospital en donde estaba Sofi, solo que en un piso diferente. Esperaba que no tuvieran que encontrarse, por ese motivo el morocho quería sacarlo lo antes posible de ese hospital.
El tipo estaba esposado en la cama, durmiendo y ni enterado de lo que pasaba a su alrededor. El morocho lo observa desde el quicio de la puerta, esperando con impaciencia a que despertara, a que estuviera listo para ir a prisión,