En la cocina-comedor lo esperaban para desayunar y así llevarlo a la escuela. Por lo que Mateo bajó las escaleras con la mochila colgada en un hombro para juntarse con la familia Betanckurt.
Se acerca en silencio y medio dormido a la cocina, quedándose parado a pasos de la entrada y visualizando a Lina sirviendo café en dos tazas, Alex sacando el zumo de naranja de la heladera y Aye ya sentada en la mesa comiendo un enorme tazón de cereales de chocolate. Lina lo siente llegar y se gira a mirarlo.
—Mateo, buen día —le saluda sonriente.
—Buen día —corresponde el niño.
—Me dijo Ian que desayunas cereales con leche y miel y té con miel. ¿Está bien? —se interesa ella.
—Está prefecto —asiente Mateo.
—Genial, acomódate entonces —le ofrece Lina.
Ella coloca las tazas de café en la mesa y se dedica a servirle a Mateo, deja delante de él un enorme recipiente de cereales con leche, pensando que como su hija viene semejante de cantidad de cereales a la mañana, él va a comer la misma cantid