—¿Qué ocurre? —curiosoa la joven al ver a la niña matar con un rostro que prometía a alguien. Posa su mirada en Mateo y él solo la miraba con el ceño fruncido y una media sonrisa provocadora—. ¿Chicos?
—Nada —habla el niño—; La pequeña me estaba diciéndome que después de cenar me mostraría su colección de música.
Alex sonríe, conociendo bien a su niña, esa cara no mostró nada bueno.
—Mateo, te recomiendo no meterte con las chicas Rinaldi´s —esboza conforme pasa por detrás de él para ir a su lugar en la mesa—. Aye, vas a lastimarte los dientes —Le sonríe cuando la niña lo mira a los ojos, que todavía tenía los dientes apretados—. Deja de apretarlos —le susurra.
—Mejores comas —habla Lina—. Y, sí, me parece una muy buena idea que le muestres tu música a Mateo, a él le gusta mucho.
Alex le clava la miraba, pero Lina solo se sonríe y lo ignora. Ella está satisfecha con su maldad.
—Mejor comamos —dice Alex mientras suelta un suspiro.
Luego de cenar, Lina insta a Aye para que lo llev