—Sofi —se escucha la voz de su mejor amigo.
—Tony —chilla esta y sale corriendo hacia su amigo.
—Felicidades. Al fin se ponen de acuerdo —le susurra al odio, la joven asiente moviendo la cabeza que tenía escondida en el pecho de él—. ¿Cómo estás?
—Feliz —exclama con los ojos brillando y extasiada de felicidad y amor.
—Se nota —mira por detrás de ella—. No hubiera estado mal que el esposo corriera a abrazarme —ella lo pellizca en el estómago—. Auch —chilla él.
—Vengo a abrazarte yo y quieres que