Sofi se encontraba frente a una capilla de estilo siciliana, toda adornada con claveles y margaritas. Ella vestía de novia, un vestido blanco de seda, el cual caía por su cuerpo suavemente hasta sus pies, dejando ver un atisbo de sus sandalias blancas con tacón, el vestido estaba atado en el cuello y la espalda descubierta. Una delicada corona hecha por margaritas por encima de su tocado castaño y un ramo de las mismas flores sostenido por sus manos. Los nervios hacían estragos en ella, pero no