—¿Nonna? —Se hace presente la voz preocupada de Sofi, al verlos a los dos sentados uno frente al otro.
—No te preocupes, Sofi, vayan a divertirse —Se levanta y camina hasta ella, le besa la mejilla y asiente hacia Ian—. Hasta luego, señor Russel —saluda mostrando respeto dejando tanto a Sofi como a Mateo anonadados.
— ¿Qué fue eso? —pregunta Sofi con asombro.
— ¿Fue abducida por los alienígenas? —Pregunta Mateo con diversión, haciendo reír a Ian y provocando que Sofi le lance una mirada con fin a regaño.
—No fue nada. Vayamos a desayunar, que muero de hambre.
El rubio se levanta del sofá, camina hasta quedar frente a Sofi y le regala un dulce beso en los labios haciendo que se olvide de su abuela. Él le sonríe de costado y ella le devuelve con una sonrisa tímida. Ian posa su mirada hacia arriba, mirando por encima de las escaleras, Sofi mira hacia ese lugar, pero no había nada.
—¿Qué? —pregunta desconcertada.
—Quiero conocer tu habitación —suelta sin más.
Sofi arruga el ceño, confundi