[KEIRA]
Tres de la tarde en punto. Golpeo suavemente la puerta de su departamento y, cuando él abre unos segundos después, me quedo mirándolo como una completa idiota.
Pantalón oscuro de vestir, camisa azul profunda con los dos primeros botones desabrochados y una americana que combina a la perfección. El cinturón hace juego con los zapatos y el reloj le da ese toque final que lo vuelve peligrosamente atractivo: elegante, casual y absolutamente consciente de ello.
—Te ves muy bien —le digo sin pensarlo demasiado.
Él sonríe y ahora es su mirada la que me recorre de pies a cabeza.
—Tú te ves muchísimo mejor, de eso no hay dudas —responde, observando mi total black: pantalón ajustado, blusa sin mangas que se adapta a mi figura, tacones del mismo color y el saco largo blanco, liviano, que cae hasta mis tobillos y rompe el monocromo con una elegancia exacta.
—Muchas gracias. ¿Puedo dejar esto aquí antes de irnos? —pregunto, levantando ligeramente mi bolso con ropa.
Él abre un poco más la p