[DANE]
Keira se levanta del sofá obligándome a sentarme mejor, y de repente empieza a recoger su ropa del suelo.
—¿Qué haces? —pregunto, incorporándome en el borde del sofá.
—Dane, está clarísimo: recojo mi ropa para cambiarme e irme —responde, como si fuera obvio.
Verla inclinarse para ponerse su diminuta braga es un paisaje difícil de superar. Me distraigo un segundo, luego busco mi celular entre los almohadones del sofá y reviso la hora.
—¿Por qué no te quedas? Son la 1:30 a.m. —propongo.
Ella comienza a colocarse el vestido y me sonríe.
—Dane, no es la primera vez que conduzco a altas horas de la noche. No soy una niña, no me va a pasar nada —explica, y no puedo evitar sonreír como un idiota.
—Sé perfectamente que no eres una niña. Te lo digo porque realmente no quiero que te suceda nada… y porque creí que te quedarías un rato más —admito al fin.
Ella termina de subir la cremallera del vestido, se coloca los zapatos y se acerca a mí. Apoya sus manos sobre mis rodillas y se inclina