[KEIRA]
Al día siguiente: 23 de noviembre
Al bajar del auto, con la ayuda de mi caballeroso esposo, acomodo mi falda color borgoña y luego la cazadora negra que hace juego con mis botas hasta la rodilla. Estoy muy nerviosa, no voy a negarlo. Sé que sus padres tampoco están del todo convencidos con nuestro casamiento, y esa certeza me pesa más de lo que quisiera admitir.
Siento las manos de mi esposo acomodarse en mi cintura y sonrío cuando me sorprende desde atrás, pegándome a su cuerpo.
—Todo