.79.
—¿Qué anotaste en ese papel?
—Lo verás el día de nuestra boda.
—¡David!
La organizadora leyó el papel y soltó un suspiro.
—Me encargaré de que esté listo.
Harper casi pataleó.
—¡Davicito!
David le dio un beso en la nariz.
—Ya lo verás. Sé un poquito más paciente.
A pesar de los pucheros y los caprichos de Harper, siguieron escogiendo todo lo que querían listo para su boda. La música, el banquete... Cualquiera que los viera quedaría encantado. Estaban en desacuerdo por todo y peleaban por hacer las cosas a su manera, pero eso los volvía perfectos el uno para el otro. Una pareja perfectamente equilibrada.
—De acuerdo, esta es la paleta de colores pastel que solicitaste para tus invitados, Harper. —La organizadora dejó frente a la pareja una guía de colores.
—¿Tú qué opinas, David? ¿Salmón o Coral?
—Prefiero los colores fuertes, esos con actitud. ¿Naranja, tal vez?
Harper se llevó una mano al corazón y negó con la cabeza, se giró hacia la planeadora pidiendo una disculpa.
—Queremos salmó