.79.
—¿Qué anotaste en ese papel?
—Lo verás el día de nuestra boda.
—¡David!
La organizadora leyó el papel y soltó un suspiro.
—Me encargaré de que esté listo.
Harper casi pataleó.
—¡Davicito!
David le dio un beso en la nariz.
—Ya lo verás. Sé un poquito más paciente.
A pesar de los pucheros y los caprichos de Harper, siguieron escogiendo todo lo que querían listo para su boda. La música, el banquete... Cualquiera que los viera quedaría encantado. Estaban en desacuerdo por todo y peleaban por hacer