.80.
—Déjame sola...
—¿Te dio un ataque de pánico? ¿Estás nerviosa por la boda?—David la abrazó hasta acomodarla sobre su regazo y tarareó una canción mientras desprendía su aroma para calmarla.—No llores, todo está bien. Tranquila. Te tengo, no tengas miedo.
—Yo no te merezco, David...—La omega gritó llorando.—¡Tú me vas a odiar!
—Ya tuvimos esta conversación antes. Deja de decir este tipo de cosas.
—¡David... por favor... escúchame! —Harper le aferró el rostro con desesperación.—Estamos a tiempo d