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—No voy a ser suave contigo.—Fue la última advertencia de Alejandro, quien retiró los dedos de su interior y empujó su erección contra su trasero, buscando su lubricada entrada.—Te necesito, Olivia...
—Y yo a ti...
Olivia inclinó su cabeza buscando un beso y gimió sobre la boca de Alejandro cuando lo sintió entrando en su cuerpo. Había pasado tanto tiempo que la sensación era extraña, pero su cuerpo adaptándose a Alejandro, era un placer que recordaba perfectamente. No tuvo tiempo de pensar en