.57.

—Será mejor que me vaya.

—¡Espera!—Olivia lo detuvo por la muñeca.—¿Quieres quedarte un rato?

Alejandro le acarició el rostro con una de sus manos, y Olivia cerró los ojos por inercia. Su piel se erizó al sentir ese anhelado toque al que tanto había estado acostumbrada.

—No creo que sea prudente.—Alejandro bajó la mano, y de inmediato Olivia sintió su ausencia.—Esto no salió como lo planeé. Supe que el orfanato necesitaba ayuda y quise colaborar. No te enojes, por favor.

Eso no era cierto. Alej
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